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El desarrollo de espacios públicos con enfoque de género, una necesidad latente en las sociedades

Foto de portada: Proyecto Mujeres Seguras (CNM y UE)

  • Históricamente, la planificación de las ciudades ha sido tarea de hombres, lo que ha impedido una mayor inclusión de la mujer
  • Reevaluar la infraestructura y elementos de las urbes como la señalización, la visibilidad o la vigilancia se antoja necesario para incrementar la percepción de seguridad de las mujeres
  • Las ciudades latinoamericanas que forman parte del Pacto Global de Alcaldes deben apostar por la inclusión de las mujeres en sus planes de desarrollo sostenible

Un artículo de la revista brasileña Administração Municipal, desarrollado por Clémentine Tribouillard y Sofiane Karroum, destaca la necesidad del desarrollo de espacios públicos desde un enfoque de género, para asegurar que las ciudades sean desarrolladas, no solo por gobernantes y urbanistas hombres, lo que históricamente ha impedido que el espacio público sea más inclusivo para las mujeres.

Esta conclusión parte de su análisis de estudios como ‘Ciudades seguras’ de ONU-Habitat, donde según las autoras se demuestra cómo el espacio público no está pensado desde una perspectiva de género para hacer igual de sencilla la vida de las mujeres que la de los hombres. Ejemplos de cómo el espacio público en nuestras ciudades no funciona hoy para las mujeres es que estas deben modificar más sus hábitos que los hombres, que no son sistemáticamente consultadas como usuarias del espacio público para mejorarlo o que en algunas localidades las mujeres deben formar grupos de seguridad para defenderse entre sí.

Las autoras ponen como ejemplo positivo un plan de desarrollo urbano en Canadá llamado ‘Seguridad-urbanismo’, que se trazó el objetivo de mejorar la sensación de seguridad de las mujeres en las ciudades del país y que enfatiza en algunos de los siguientes puntos:

  • Señalización. Una mejor señalización en las ciudades evita que las mujeres se pierdan en ellas, lo que las convierte en una potencial víctima con mayor posibilidad.
  • La relación entre iluminación y seguridad es directamente proporcional. Cuanta menos iluminación exista en los espacios públicos, más posibilidades de que existan peligros para las mujeres y menos opciones tendrá dicho grupo de la población para pedir ayuda.
  • Vigilancia formal. La existencia, no solo de cuerpos de seguridad o de cámaras de vigilancia, sino también de teléfonos públicos, timbres de alarma o puntos de acogida, contribuye a reducir la exposición a situaciones de inseguridad de las mujeres.

Otro ejemplo positivo, también en Canadá: teniendo en cuenta que según los estudios buena parte de la violencia de género se intensifica en el transporte público, la empresa de transportes de Toronto reevaluó los espacios de metro y carreteras y una auditoría femenina de seguridad definió que se debían realizar mejoras en ellos como: el aumento de la iluminación, la realización de paradas de autobuses transparentes, la incorporación de botones para llamadas de emergencia y teléfonos públicos, y elevadores para acceso más fácil y seguro, entre otras.

El metro de Toronto (Canadá) se encuentra implementando medidas para hacer el transporte público más inclusivo para la mujer

Asimismo, fruto de la necesidad de una mejor concepción de los espacios públicos en las ciudades, se han desarrollado algunas herramientas interesantes para reducir la inseguridad de las mujeres, como aplicaciones colectivas donde las propias usuarias aportan datos sobre el estado de espacios específicos de las ciudades. Tienen como objetivo ayudar a las mujeres a planificar sus trayectos y rutas de forma segura. Aplicaciones como estas (Safecity) ya funcionan en países como India, Kenia, Camerún o Nepal.En el transporte público de Ciudad de México también se implementaron programas de lucha contra la violencia de género, a partir de autobuses y coches reservados a mujeres, o de centros de atención para mujeres y niñas.

Artículos como el mencionado pueden resultar pedagógicos y servir de impulso a las ciudades latinoamericanas del Pacto Global de Alcaldes por el Clima y la Energía en la apuesta por la inclusión de la mujer en sus planes de desarrollo sostenible.

Acerca del Pacto Global de Alcaldes por el Clima y la Energía

El Pacto Global de Alcaldes por el Clima y la Energía reúne formalmente al Compact of Mayors y al Covenant of Mayors de la UE, las dos principales iniciativas de ciudades para ayudar a las ciudades y gobiernos locales en su transición hacia una economía baja en carbono y demostrar su impacto global. Dirigido por el Enviado Especial del Secretario General de las Naciones Unidas para Ciudades y Cambio Climático, Michael R. Bloomberg, y el Vicepresidente de la Comisión Europea, Maroš Šefčovič, la coalición comprende más de 9.149 ciudades en 6 continentes y 120 países, que representan más de 700 millones de personas o 10% de la población mundial. Obtenga más información en http://pactodealcaldes-la.eu. El Pacto Global de Alcaldes por el Clima y la Energía de América Latina y el Caribe es el capítulo para América Latina y el Caribe que trabaja para establecer el Pacto Global en la región.

 

 

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