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Argentina avanza para hacer su industria más competitiva y ecológica

Foto de portada: Diario La Opinion

  • Argentina aspira a seguir estando a la cabeza de la carrera de la innovación responsable
  • Especialistas extranjeros visitan el país para aportar nuevos puntos de vista

Las empresas argentinas llevan años buscando mejorar la eficacia y la eficiencia de sus procesos, servicios y resultados especialmente en ámbitos económicos, logísticos y de personal, llegando a alcanzar grandes resultados en algunos de ellos. Pero ¿Qué hay del ámbito energético?

Lo cierto es que, a día de hoy, el control energético es una asignatura pendiente para el país que estima pérdidas millonarias, especialmente en el sector agroalimentario.

La Unión Europea, en colaboración con socios regionales, nacionales y municipalidades está implementando el Pacto Global de Alcaldes por el Clima y la Energía  (GCoM) en la región encaminado a la creación de sinergias y el intercambio de conocimiento y experiencia por medio de una Red de Aprendizaje que ponga en contacto a Pymes y grandes empresas de uno y otro lado del atlántico dotándolas así de herramientas para afrontar este reto.

Así hace unos días tuvo lugar en Rosario-Santa Fe, como ya antes ocurriera en Córdoba o Buenos Aires, una nueva edición del Taller de Redes de Aprendizaje de Eficiencia Energética (RdA) y Sistemas de Gestión de la Energía (SGE) con el objetivo de que las empresas participantes puedan realizar un “uso óptimo de la energía y así lograr mayor competitividad”.

En esta línea se enmarca la visita de Jose Luis Larrégola, especialista en la cuestión, que insiste en la necesidad de “entender la situación actual de consumo energético, cuantificar exactamente el potencial de ahorro y priorizar las acciones que sean más interesantes”.

“Aquí hay mucha industria agroalimentaria, por lo que hay muchas cámaras frigoríficas pero que consumen mucha energía eléctrica para fabricar el frío. Sin embargo, hay muchísimas tecnologías más eficientes que podrían ayudar a bajar el consumo de energía para hacer el mismo trabajo”, apuntó el experto a modo de ejemplo.

Detrás de todo esto podemos ver la influencia de las ideas del economista austro-estadounidense J.A. Schumpeter, profesor de la Universidad de Harvard, que fue uno de los encargados de poner en valor, a mediados del siglo pasado, la importancia de los emprendedores para garantizar el desarrollo de una sociedad.

Que el sistema económico en el que nos movemos sigue ritmos disparejos, de forma discontinua y ondulatoria, a priori, no es ninguna novedad, pero atribuir la causa de esas fluctuaciones a la innovación, sí.

Schumpeter sugiere que son un reducido número de innovadores los que abren nuevos caminos de negocio y a continuación, por “efecto imitación” surgen más y más empresarios que se suman a esta ola de cambio.

Se altera así la situación de equilibrio, dando paso a un fuerte movimiento ascendente que obliga a las empresas antiguas, dominadas por la rutina, a transformarse o arriesgarse a desaparecer.

El siglo XXI y el ecologismo han traído sin embargo nuevos puntos de vista a la cuestión. Podemos así hablar de la siguiente ecuación: innovación + tecnología = progreso.

La innovación por la innovación, si bien puede traer consigo cierto grado de desarrollo, no puede llamarse verdaderamente progreso si no lo hace respetando el medio ambiente.

Un avance que a medio o largo plazo no contribuye a hacer de este planeta un lugar más limpio, ecológico y sostenible, no puede considerarse tal, sino más bien un retroceso. Pensar a largo plazo a la hora de tomar decisiones se ha convertido, a día de hoy, en una obligación y un acto de responsabilidad individual y colectiva.

Con este tipo de medidas, Argentina aspira a seguir estando a la cabeza de la carrera de la innovación responsable y respetuosa con el medio ambiente, liderando con su ejemplo el progreso en Latinoamérica y el mundo de la mano de la Unión Europea a través de iniciativas que buscan la cooperación de todas y todos en la construcción de un futuro más justo y sostenible.

Por Inácio Torres

Acerca del Pacto Global de Alcaldes por el Clima y la Energía

El Pacto Global de Alcaldes por el Clima y la Energía reúne formalmente al Compact of Mayors y al Covenant of Mayors de la UE, las dos principales iniciativas de ciudades para ayudar a las ciudades y gobiernos locales en su transición hacia una economía baja en carbono y demostrar su impacto global. Dirigido por el Enviado Especial del Secretario General de las Naciones Unidas para Ciudades y Cambio Climático, Michael R. Bloomberg, y el Vicepresidente de la Comisión Europea, Maroš Šefčovič, la coalición comprende más de 9.149 ciudades en 6 continentes y 120 países, que representan más de 700 millones de personas o 10% de la población mundial. Obtenga más información en http://pactodealcaldes-la.eu. El Pacto Global de Alcaldes por el Clima y la Energía de América Latina y el Caribe es el capítulo para América Latina y el Caribe que trabaja para establecer el Pacto Global en la región.

 

 

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